Carlos montó un museo de telecomunicaciones en Bogotá

Sumergido entre cables, audífonos, equipos de sonido, cajas, lámparas, luces, bombillos, papel, vinilos, destornilladores, Carlos limpia con vigor un equipo de sonido a punta de cepillo, aerosol y uña, pero advierte entre risas que si no se le echa el producto adecuado, la uña por sí sola no funciona. Carlos Eduardo Sánchez García dice que el no es un coleccionista, que es un comprador compulsivo. Durante los últimos 35 años ha ido recolectado aparatos electrónicos de todo tipo y decidió montar un museo de telecomunicaciones y medios electrónicos en el 2015. El primero en Colombia y según él, en Latinoamérica.

Carlos trabaja en el 112, un local ubicado entre los numerosos centros de reparación que se encuentran sobre la carrera novena, entre la calle 19 y la calle 22 en Bogotá. Hasta aquí llegan numerosas personas con equipos de sonido, dvd’s, CD players, cámaras entre otros muchos objetos para que Carlos les haga mantenimiento.

En su local no queda espacio para nada y resulta difícil diferenciar unas cosas de otras. Definitivamente no es posible irse de allí echando solo una mirada, es difícil controlar los ojos y la curiosidad ánima a mirar con más detalle. Carlos también tiene una colección de música clásica de siete mil ejemplares, cuatro mil postales de arte, seis mil estampillas, y un baúl de monedas antiguas provenientes de todo el país.

El Museo de Telecomunicaciones y Medios Electrónicos se compone de tres habitaciones ubicadas en el piso noveno de un edificio en la Carrera 9 No 20-13. La cantidad de objetos que posee y ha ido recolectando por mas de 35 años, deja a cualquiera sin palabras. Se ven teléfonos, fonógrafos, cámaras, proyectores, los equipos del CTI utilizados en los ochenta y otros adquiridos cuando liquidaron El Instituto Nacional de Radio y Televisión (INRAVISION). Pero hay uno que es su tesoro: una caja musical hecha en 1776 que posee un tambor, castañuelas, campanillas y un claxon. Toda una pieza de arte que muchos coleccionistas quisieran tener. La mayoría de cosas las ha conseguido en Colombia.

Resulta curioso pensar que Carlos sea la única persona en Colombia que tenga la historia de las comunicaciones del mundo, sus 340 radios, y más de 20 máquinas de escribir así como una habitación llena de cámaras, proyectores de cine al igual que sus lentes, dan fe de esto.

A sus 71 años sigue siendo una persona vigorosa y llena de energía que no se cansa de explicar, a quien visita el museo, los objetos más relevantes, entre ellos, un antiguo proyector que funciona con petróleo, conocido como linterna mágica.

Entre todos los elementos, destaca un ratón disecado que fue encontrado dentro de una de las flautas bajas de madera, el 25 de oct/77, de un órgano construido en 1821 para su reparación. Además tiene transmisores utilizados  por la inteligencia con los que se enviaban mensajes hechos en cera de abeja.

Carlos Sánchez me despide dándole cuerda a una caja de música de 1840, la cual dejamos sonando mientras nos retirábamos del museo. Bajando en el ascensor deja caer un pensamiento, un sueño, y en voz alta dice: “espero que esto pueda ser algún día un verdadero museo”.