Açai, el fruto que le está ganando la guerra a la coca.

Jaime Carrera, nacido en Puerto Asís y netamente campesino, pasó mucho años entre vereda y verada cultivando hoja de coca, su relación con esta planta la describe como una maldición. Fue en la vereda El Paraíso en donde, asociado con otros campesinos, decidió cambiar de estrategia y apostarle al cultivo de otros productos.

 

 

Como Jaime, muchos otros campesinos han dedicado parte de su vida al cultivo de la coca en Puerto Asís, un pueblo que podría ser como cualquier otro si no fuera por tener una historia de violencia y narcotráfico. Ahora se vive relativamente en paz, pero la fuerte presencia de la policía recuerda a quien lo visita, que dentro de sus selvas frondosas aún existen campos, laboratorios y cocinas dedicadas a la producción de cocaína.

 

 

Aquél pueblo que en algún momento vivió desgarradoras historias de violencia, está siendo uno de los motores del cambio en el sur del país, brindando nuevas oportunidades a los campesinos que por años solo encontraron sustento en el cultivo de la hoja de coca, o en actividades ilegales como el comercio ilícito de fauna o de madera.

 

 

En este marco de progreso y esperanza, es otra planta la protagonista de esta historia, la palma de Sancristán como se le conoce en el Putumayo, también conocida popularmente como Açai. Una fruta que en Brasil alcanza las 6.000 toneladas en comercio. El Açai es popular no sólo por sus beneficios para quien decide comerlo, ya que tiene un contenido alto de antioxidantes, de vitaminas A, C y B, de grasas esenciales como el omega 3, 6 y 9 y proteínas, sino que también por las nuevas oportunidades que está brindando a los campesinos de la zona, quienes se han dado cuenta que cultivar açai es más rentable y menos peligroso que cultivar hoja de coca.

 

 

Darío Santamaría trabajó en los cultivos de cocaína por más de 5 años, y ahora lleva otros 5 años trabajando con el açai. Al principio pensaba que la idea era una locura, pues siempre vio el açai crecer desde niño en las selvas y ríos, pero nunca pensó que su fruta pudiera generarle una renta para vivir dignamente. Cuando Edgar Montenegro, un empresario de la zona quien también cultivó hoja de coca en su juventud, le explicó y lo capacitó para producir açai, Diario no le creía. Sin embargo decidió intentarlo. Después de 4 años tuvo su primera cosecha. Al principio pensaba que Edgar estaba loco, pensaba constantemente si su inversión daría frutos, pero ahora lo ve con otros ojos. El último mes hizo dos millones de pesos. Un dinero que dentro de la legalidad, dice él, sienta mejor y no le genera problemas con nadie.

 

 

La recolección del açai se hace manualmente, en palmas que pueden llegar a tener alturas importantes, la técnica de escalada puede variar entre campesino y campesino, pero ha de hacerse con mucho cuidado para no dañar el açai.

 

 

Corpocampo es la mayor empresa productora de açai en Colombia. Trabaja tanto en el pacifico, como en Putumayo y cuenta con tres plantas de producción en el Cauca, Nariño y Putumayo. El açai se ha convertido en un ejemplo de desarrollo y sostenibilidad desde el punto de vista social, ambiental y económico.

 

 

La viabilidad social recae en apoyar y capacitar familias que antes se dedicaban al cultivo de la hoja de coca, reforzando el empoderamiento del campesino a su tierra con productos lícitos. El açai y su producción requieren de la fauna. Así, son los pájaros y roedores los mejores aliados de este sistema, pues esparcen a lo largo y ancho del territorio semillas que serán futuras palmas que brindarán trabajo a más familias. El putumayo brinda un entorno adecuado en donde las condiciones agroecológicas de precipitación, temperatura, y altitud en relación al nivel del mar, son ideales para su desarrollo. Además es una planta que tiene una esperanza de vida y de producción de entre 70 y 80 años, lo que aumenta la biomasa por área, incrementando la vida tanto de fauna, como de flora.

 

 

Corpocampo está produciendo anualmente cerca de 5 mil toneladas, de las cuales el 98% es para exportación y sólo el 2% es para venta nacional, pues todavía en Colombia este producto es desconocido y sólo se vende a determinados sectores de la sociedad, en contraste con países como Brasil, en donde el açai se puede encontrar en cualquier esquina como producto que remplaza el café. Los mayores consumidores de açai se encuentran en Norteamérica, Asia, y Europa.

 

 

Es claro que el açai es una alternativa de desarrollo que está dentro de la legalidad y bajo el respeto de la normatividad ambiental de Colombia. Desde el 2011 se empezó con su comercialización, lo que brinda muchas oportunidades para invertir en este producto al ser relativamente nuevo. Queda mucho camino por recorrer en materia de capacitación técnica, y de brindar espacios para el consumo de esta desconocida fruta en el mercado nacional. El açai, también conocida como el oro negro del amazonas, es un excelente ejemplo de cómo se pueden sustituir los cultivos ilícitos de la hoja de coca, brindando de esta forma mejores condiciones de vida para los campesinos que allí viven.

 

 

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